Ir al contenido principal

¿SON VERDADERAMENTE LOS EXÁMENES NECESARIOS?

A pie de aula, los docentes pensamos que sabemos si realmente lo que  estamos impartiendo en ese momento, está siendo asimilado o no por nuestros alumnos. Muchas veces, nos encontramos con esas miradas que nos están diciendo... -Sí, lo entiendo. En otras ocasiones sus miradas reflejan que no están comprendiendo lo que intentas transmitirles. Te paras, lo explicas de nuevo (con otras palabras) y te das cuenta de que siguen sin comprender... En este punto, la asimilación del contenido, necesita de un trabajo posterior por parte del alumno. Aunque se explique, se trabaje y se refuerce en clase, si el alumno no aporta su trabajo personal mal vamos. 

Una clase que se transforma, los alumnos como protagonistas


Olvidemos por un momento la concepción que tenemos de nuestra respuesta como alumnos hace unos 30 años. El presente nos rodea de chicos y chicas que tienen a su alcance toda la información que deseen en milésimas de segundo. Estamos ante chicos a los que la gramática (hablo de uno de los contenidos de mi asignatura más peliagudos), les interesa bien poco, la ven dificultosa y se preguntan siempre para qué sirve. El docente se ve a veces incapaz de captar la atención del alumnado cuando este no está por la labor de APRENDER. Y lo digo así, con mayúsculas. 

A veces, paro la clase y me convierto en el "Pepito Grillo" que todos hemos escuchado alguna vez. Intentas hacerles REFLEXIONAR, sobre su futuro, sobre el mundo que nos rodea, lleno de gente preparadísima que no encuentra trabajo sino en el sector servicios o emigrando a otros países. Pues siento deciros que da igual. Quizás a alguno le queda metido en su cabecita este pequeño gesto, pero la mayoría siguen mirando hacia la ventana, o recortando papeles, o llenándose las manos de tinta con el boli con el que juegan...


Entonces, cómo crear o diferenciar a los alumnos que realmente desean aprender, desean destacar porque buscan una buena nota y eso les completa, quieren en un futuro inmediato conseguir una carrera universitaria con notas sobresalientes para optar a Becas Erasmus o para que alguien se fije en que destacan sobre los demás compañeros...

Alumnos de 1º de ESO atendiendo a una Exposición oral de otros compañeros. El foco de atención ya no es el profesor.


El presente inmediato juega a dos bandas. Por un lado están aquellos defensores de los exámenes, esas pruebas que promocionan la competitividad entre los estudiantes y que ayudan a controlar lo que sabe el alumno.

 Otro argumento a favor de los exámenes es este: ofrecen a los alumnos el poder de desarrollar las cualidades que necesitan para la vida, es decir: el esfuerzo y la paciencia, entre otros. Los que defienden los exámenes, dicen que sin ellos, nada motivaría a los alumnos a aprender y no prestarían atención en clase. También se apoyan en la didáctica de los profesores, ayudando a saber qué es lo que estos enseñan a sus alumnos y si fallan en enseñar.



Voy a detenerme un poquito en este punto para hacerme esta pregunta. ¿Realmente todos los docentes saben transmitir su materia?

Seguro que muchos de nosotros hemos tenido ese profe sapientudo (que le llamo yo) que llenaba la pizarra de teoremas y más teoremas y que cuando preguntaba... ¿lo habéis entendido? nuestras caras de asombro debían darle la respuesta. Aún así, él continuaba como si nada 😌... Esas hojas y hojas llenas de contenidos que no sabías por dónde coger, esas horas y horas dándole vueltas a los apuntes que habías cogido y que te sonaban a chino, añadiendo a esto que, entonces, no teníamos la ayuda con la que cuentan ahora, que si profe de repaso, que si Academia, que si Internet... Y entonces llegaba el día del temido examen que, por supuesto, te seguía sonando a chino. La conclusión es clara, no todos los docentes saben hacerlo igual. Hilvanaré este apartado más adelante.

Pero retomando lo de los exámenes, en contra de estos, se encuentra el investigador Ángel Díaz Barriga de la Universidad Nacional Autónoma de México, que cree que el examen “establece un falso principio didáctico: a mejor sistema de exámenes, mejor sistema de enseñanza”. Pero para Barriga, no hay nada más falso que este planteamiento. “El examen es un efecto de las concepciones sobre el aprendizaje, y no el motor que transforma a la enseñanza”.

Pues bien, ni una cosa, ni la otra. Me posiciono firmemente entre aquellos educadores y padres que prefieren un término medio: que creemos en los exámenes sí, pero que sean diferentes. En lugar de seguir insistiendo en el concepto antiguo del examen (sí, ese que te suena a chino y del que no entiendes ni papa), aquel que obliga a memorizar (algo que considero muy importante), pensemos en otro tipo de examen que evalúe al alumno de forma acorde a sus intereses y proyectos personales. 

En Castellano por ejemplo, intentamos desarrollar en los alumnos capacidades como la de hablar en público ( no olvidemos que continuamente nos desenvolvemos en situaciones que requieren una buena dicción, un buen vocabulario, una buena comunicación.). Hago un inciso y soy lo más objetiva posible. Por desgracia, pocos son los jóvenes, hablo de alumnos de Secundaria y Bachiller, que cuando tienen que comunicar en clase oralmente algún trabajo de investigación, nos echamos las manos a la cabeza y pensamos... ¿cómo es posible que se expresen así?


Alumnos de 1º de ESO proyectando su Exposición oral

 A esta falta de vocabulario, se une la descontextualización de la que hacen uso. Muchos docentes nos "quejamos" de ello, de esa jerga tan vulgar que no dejan a un lado en el aula, se pueden escuchar palabras tales como "hostia, mecagüen la puta, gilipollas, subnormal...", ni siquiera cuando están exponiendo un trabajo ante sus compañeros que les supondrá una valoración numérica. Es importante entonces, que nuestros alumnos, de la mano de docentes que trabajen su oralidad, les demos unas buenas pautas para conseguirlo y así, colmándonos de paciencia a veces, insistamos en su importancia. Todo tiene su contexto y el Instituto es el lugar idóneo para no permitir estas palabras salidas de tono. Abogo por ello a todos mis compañeros, ¡no lo normalicemos!

Retomando todo lo anterior y finalizando este post, me gustaría comentaros que la asignatura de Castellano está para aprender Gramática (con un examen escrito), por supuesto, pero está también para que cuenten historias, para que las escriban elaborando así pensamientos propios, y aumenten su creatividad; también para establecer diálogos, para respetar el turno de palabra y para no usar en determinados ámbitos "tacos"; la asignatura de Castellano es tan rica que nos concede el ayudarles a argumentar, a exponer, a informarse de noticias, a debatir, a respetar a nuestro interlocutor... y todo ello, sin necesidad de un examen escrito. Resumiendo, a socializar a nuestros alumnos, convirtiéndolos en futuros interlocutores que no vayan por las calles gritando y alzando la voz cuando quieren imponer su opinión. Y todo esto, no se consigue a través de exámenes escritos, desde luego que no.
Alumnos de 2º de ESO compartiendo su lectura colectiva

 

Ferrán (alumno de 1º de bachiller preparando la sesión)



Es por ello que si se empiezan a medir otras cualidades y habilidades, el alumno sentirá el deseo de mostrar lo que sabe tal y como ocurre con el mejor modelo educativo, el finlandés (y siento ser repetitiva en este punto) caracterizado por no tener deberes ni exámenes y por implementar un aprendizaje basado en la experiencia. Según mi criterio, las clases prácticas, donde ellos son partícipes y protagonistas de su aprendizaje, son mucho más divertidas para todos y por supuesto, mucho más "rentables" para su desarrollo cognitivo. 



 Quizás entonces, no sea una cuestión de erradicar los exámenes, sino entenderlos de otra forma, respetando la maduración del alumno y realmente preparándolo y capacitándolo para los desafíos que presenta la vida.
Alumnos de 1º de Bachiller de Ciencias impartiendo una clase de Literatura.


Acerca a tus alumnos y consigue resultados



Comentarios

Entradas populares de este blog

LA EXPOSICIÓN ORAL Y LAS TECNOLOGÍAS

Xavi y Guillén Alumnos de 1º de ESO, exponiendo sus trabajos ayudados del proyector. Actualmente, la mayoría de los centros Públicos, cuentan con este tipo de tecnologías en el aula. El ordenador forma parte integrante de nuestras aulas al igual que los proyectores. No debemos olvidar que hace tiempo que nuestros jóvenes están habituados a usarlas y nosotros, como docentes, debemos abrir este campo que, en ningún momento sustituye nuestra figura, sino que la amplía. Lo visual está ahí para ampliar, para dar imagen a lo que decimos, para apoyar de forma fehaciente lo que no es capaz de trasmitir la palabra. Ellos encantados, yo más. Marc y Xavi Dora y María Aitana y Laia Guillen, Alejandro y Ángel Andrea y Ana Yaiza y Anna

TALLER DE MARCADORES

 Siempre nos encontramos con esos días en los que los contenidos del trimestre ya están examinados por lo que tenemos que intentar que nuestros alumnos realicen actividades distintas a las que desarollamos a diario. Los que me conocen, saben que la plástica y mi asignatura son como hermanas para mí y que aprovecho la menor ocasión para introducirla en el aula. Por ello, en Navidad, realizamos un taller de marcadores   para libros. Realmente esta actividad no tiene edad, sólo/solo se necesitan ganas de hacerlo bien poniendo un poquito de interés. Además también es un bonito regalo para alguien a quien quieres... Los materiales que utilizamos son sencillos: una cartulina (que pueden compartir varios alumnos), colores, pegamento, tijeras y un lápiz. Siempre les invito a que traigan purpurina, rotuladores de brillos (plateado y dorado), hojas secas, flores, algodón... en fin, un abanico de posibilidades que hará que los marcadores nos queden muy pero que muy bonitos...😊. ...

BIENVENIDA DEL BLOG

AMANECE EN EL IES ENRIC VALOR DE PEGO "Ningún hombre es una isla, entera en sí misma; cada humano es una parte del continente, una parte del todo" Me aventuro en este nuevo Blog arrastrando una trayectoria anterior de 17 años de profesión docente, que dan para mucho. Muchos amaneceres y kilómetros recorridos al volante; academias, colegios privados y concertados e institutos públicos. Compañeros que forman parte de mis amistades, algunas infranqueables. Y alumnos. En este trayecto vital, una no deja de crecer, o al menos lo intenta y así, la vida, se convierte en aprovechamiento, admiración, juego, cuidado, conservación, gozo, descubrimiento, superación, lucha, riesgo y amor. Pero también la vida es tristeza, lucha, aventura y reto constante. Por eso, mi entrenamiento, capacitación y aprendizaje también ha sido y es constante. El tiempo, como hermano gemelo de la paciencia, conduce finalmente al éxito. Como dijo García Lorca: <...